lunes, 7 de julio de 2008

de Reporte indigo 89

EL PRESIDENTE ALEGRE

Casi toda esta semana, el presidente Felipe Calderón anduvo alegre, de buenas, contento. Tanto, que durante su gira por el Estado de México y Michoacán se puso a bailar. En la cuna del Tata Lázaro por poco se pone a cantar; si no lo hizo, fue porque, según explicó, luego lo regaña su
equipo. ¿Por qué estaba tan alegre el primer mandatario? ¿Había algo qué festejar?...
Probablemente sí, al menos para él, aunque no lo haya dicho. Y es que el miércoles pasado se cumplieron dos años de las elecciones del 2
de julio de 2006, en las que, “haiga sido como haiga sido”, obtuvo más votos que Andrés Manuel López Obrador, que para otros es su “presidente legítimo”. Tan contento anduvo el presidente,
que el miércoles 2 de julio improvisó varias veces durante el discurso que pronunció en Michoacán. Tan alegre andaba que, como nunca antes, explicó a sus paisanos más pobres por qué han subido tanto los precios, y qué es lo que, según él, puede hacer o no hacer el gobierno.

El presidente Felipe Calderón en Ocampo, Michoacán.
“Hay un problema que estamos viviendo en todo el mundo, y que una de las causas, por ejemplo, es que muchos países asiáticos, básicamente sólo dos países asiáticos, como es China e India, durante los últimos años han tenido una economía que crece, que produce más, que tiene más inversión, que está captando inversión de todo el mundo. Qué bueno por ellos. “Sólo que, como crecen 10 por ciento cada año durante los últimos 15 años, de repente el nivel de vida de su gente subió mucho. “¿Y qué fue lo que pasó, paisanos? “Que empezaron a comprar cosas que antes no podían comprar. Por ejemplo, en India se dice que la mayoría de la gente era tan pobre, que sólo hacían un solo alimento al día, sólo comían una vez al día. Y de repente, al subir su nivel de ingreso, empezaron a comer dos veces al día, y eso implica
que están demandando más alimentos. “Y entre China e India, estamos hablando de 2 mil millones de personas; es decir, casi 20 veces más que todos los mexicanos juntos. Uno de cada
tres seres humanos en el mundo está en China o India.
“Y esos países, cuando empiezan a crecer, empiezan a atraerse como una gran aspiradora alimentos, y entonces sube el precio del alimento, el acero, petróleo, sube el precio del petróleo.
“Y esos precios suben en todo el mundo, sin excepción, en todo el mundo. De hecho, en México estamos un poco abajo del promedio de otros países. Es más, en México la inflación ha sido la
más baja de América Latina y, sin embargo, a la gente sabemos que le pesa en el bolsillo.
“Hemos tenido una inflación de 4 por ciento, más o menos; y en el caso de los alimentos, según
el Banco de México, los alimentos han subido un poco más del 9.7 por ciento, casi 10 por ciento en un año, en promedio. “¿Esto qué significa, amigos? “Que sabemos que eso les afecta a ustedes,
amigos, que están entre las familias más pobres del país. Y por eso decidimos, no como me decía
una señora que estaba ahí (…) ‘haga que bajen los precios de las cosas’. Y me dolió mucho porque el gobierno no puede, no puede hacer bajar los precios de las cosas que no vende el gobierno.
“Lo que sí podemos hacer es cuidar los precios de las cosas que sí vende el gobierno. Por ejemplo, ¿qué vendemos nosotros? “Nosotros vendemos la harina Mi Masa, que vende Diconsa, y que es, a pesar de que el maíz haya duplicado de precio, bueno para los productores de maíz, pero malo para los consumidores. Hemos mantenido la harina de maíz Mi Masa a 5 pesos. Y es una harina, además, que tiene hierro, que tiene ácido fólico que le ayuda a las mamás cuando están esperando bebé. “Es una harina que rinde, además, mucho. Yo no sé cuántas tortillas se podrán hacer con un kilo de harina Mi Masa. “Aquí, me imagino, que todas ustedes son expertas, yo la verdad no le sé mucho. Pero, la verdad, estamos manteniendo eso.
“¿Qué otra cosa estamos manteniendo? El precio de las gasolinas, por ejemplo. “En otros países del mundo, el litro de gasolina, por ejemplo en Europa, vale 25 pesos el litro. Subió muchísimo. Y en México lo mantenemos a 7.10, 7.15, más o menos, que es el precio del litro de gasolina.
“Y lo estamos haciendo, ¿por qué? Porque sabemos que si sube de golpe la gasolina, le pegaría a
mucha gente. Eso sí lo podemos mantener, pero no podemos bajar los precios de los productos que nosotros no producimos como gobierno. “Lo que sí podemos hacer, amigas y amigos,
amigas en especial, es, entonces, subirles un poquito más el apoyo que tienen ustedes. “Hace rato entregamos los apoyos de Oportunidades. Por ejemplo, una señora que tiene tres hijos, es decir, tiene tres becas, recibe un apoyo como de 2 mil 400 pesos al bimestre. “¿Qué significa eso? Que con el nuevo apoyo de 240 pesos más, le estamos dando ese 10 por ciento que perdió porque subieron los precios de los alimentos. “Hasta una señora que recibe mil pesos al mes en Oportunidades, como las hay muchas de ustedes, entonces le estamos dando los 240 pesos, de
todos modos. Lo que quiere decir que le estamos aumentando el apoyo en 25 por ciento; es decir, el doble de lo que subió el promedio de los alimentos. “Ésta es la manera con la que podemos apoyar a las familias, y en eso consiste el Apoyo Alimentario Vivir Mejor.
“Y ojalá pudiéramos aumentarlo más, ojalá pudiéramos ayudar mucho más”.

Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo de la Ciudad de México.
“Al paso del tiempo, se ha idoconfirmando que fuimos víctimas de un gran fraude electoral,
de una confabulación de intereses mezquinos para seguir imponiendo una política injusta,
antipopular y entreguista. “Todo lo cual, si se hubiera respetado el voto ciudadano, no se estaría
padeciendo o, cuando menos, habría la esperanza de salir adelante y no la sensación de frustración que empieza a dominar en amplios sectores de la sociedad.
“La falta de sensibilidad de los potentados y de su representante en la Presidencia es cada vez más evidente. “Por ejemplo, ante la carestía que padece el pueblo, en vez de apoyar a los
productores nacionales para lograr la autosuficiencia alimentaria, lo que ha propuesto Calderón es seguir comprando lo que consumimos en el extranjero, lo cual no frenará el aumento de precios y va a significar más abandono al campo y mayor salida de divisas. “Aquí conviene señalar que en tan sólo 18 meses que lleva el gobierno usurpador, mientras el salario mínimo
ha venido aumentando en 4 por ciento anual, los precios de la mayoría de los productos básicos se incrementaron de manera desproporcionada, como no sucedía desde hace 12 años. “Hay regiones en el país donde los campesinos han dejado de sembrar porque el precio del fertilizante subió 200 por ciento; y casi todo el pueblo está padeciendo porque el precio de la tortilla aumentó en 60 por ciento, el pan en 65 por ciento, el frijol en 90 por ciento, el arroz en 140 por ciento, la leche en 40 por ciento, el huevo en 85 por ciento, el pollo en 50 por ciento, la carne de res en 60 por ciento y el aceite en 124 por ciento. “En suma, en 18 meses, la capacidad de compra de la inmensa mayoría de mexicanos se ha reducido en 30 por ciento”.

ALEGRÍA SIN SENTIDO

El problema de la carestía de alimentos y combustibles no puede resolverse así nada más, de un plumazo, con explicaciones coloquiales o con la buena voluntad del poder presidencial, que diseña iniciativas para mantener el precio de la gasolina y aumenta los subsidios para que los más
necesitados puedan comprar productos más caros. Es un problema complejo que pudiera poner en riesgo no sólo la estabilidad económica, sino hasta la paz social. Y el presidente Calderón ya reconoce que cualquier incremento adicional al precio del petróleo se traduce en una pérdida para el país. Es lógico. Si los ingresos marginales por la venta de petróleo son menores que
los egresos por la importación de gasolina, se generará un déficit que tendremos que pagar, así sea con cargo al presupuesto. Ese déficit aumentará en la medida en que se mantenga la tendencia alcista de los precios de los hidrocarburos y el gobierno se empeñe en controlar el precio de la gasolina ¿Acaso no es obvio? Calderón ya ha dicho que no hay que moverle al precio de la gasolina porque ello afectaría a los más pobres. Sin embargo, muchos analistas económicos dicen que se trata de un subsidio regresivo que beneficia más a los más ricos, porque son los que consumen más combustible.
A lo mejor valdría la pena preguntar a quienes entienden de esto:
¿Por qué Estados Unidos, teniendo más recursos presupuestales, no está haciendo lo mismo que México? ¿Por qué han subido los precios de la gasolina en Italia, España, Chile, Japón, Argentina y hasta en países tan pobres como China y la India? ¿Llegará el día en que ya no habrá capacidad para mantener los precios en un nivel artificial con cargo al presupuesto?
Y ya que el presidente Felipe Calderón explicó a sus paisanos que los precios de los alimentos subieron porque China y la India crecieron muy rápido, no estaría de más preguntarle lo siguiente: ¿Cómo le hicieron los chinos y los indios para crecer tan rápidamente en pocos años?
¿Cómo le han hecho para poder comer más y, al mismo tiempo, comprar alimentos más caros?
¿Será que China e India tienen un programa Oportunidades súper poderoso que regala a cada familia 120 pesos adicionales al mes, como lo hacemos aquí para enfrentar la carestía? ¿Esos países habrán cerrado sus fronteras a la importación de alimentos para producir todo lo que necesitan y garantizar así su soberanía alimentaria, como propone López Obrador?
Claro que tendremos que hacer esas preguntas en un día especial, como el 2 de julio pasado, cuando el presidente ande alegre y contento, con todo y que ese día no exista un buen motivo para festejar.

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