Por Federico Arreola
Cisen
Desde luego, sí debería renunciar el director del Cisen, Guillermo Valdés. Pero no por andar espiando a los senadores Manlio Fabio Beltrones, Ricardo Monreal y Carlos Navarrete o al diputado Emilio Gamboa. Sino por otra cosa: por haber sido uno de los operadores del fraude electoral de 2006.El señor Valdés, a través de su empresa GEA/ISA participó de una manera destacada en la guerra sucia en contra de Andrés Manuel López Obrador. Desde el inicio de la contienda comicial Guillermo Valdés inventó estadísticas para beneficiar a Felipe Calderón y, sobre todo, para justificar las trampas que el PAN y la Presidencia de la República le tendieron al candidato de izquierda. Este delito, naturalmente, es mucho más grave que averiguar qué come o quién se reúne Manlio Fabio, alguien que, por lo demás, simplemente ha estado recibiendo una sopa de su propio chocolate (como se supone que el senador Beltrones es un maestro en el arte del espionaje, el hecho de que ahora el espiado sea él mismo sólo puede significar que, en estos tiempos del calentamiento global, se ha puesto de moda que los patos le tiren a las escopetas).Sí, Guillermo Valdés debe reunciar a su cargo en el gobierno federal. Por robavotos, y no por otra cosa. Pero no es el único que debería hacerlo. También tendrían que retirarse, por idénticas razones, varios de sus colegas, como César Nava, Juan Camilo Mouriño y, muy especialmente, el señor Felipe Calderón. Es el mínimo castigo que merecen por lo que hicieron hace dos años.
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