CARTA ABIERTAPor eso mejor AMLO 2012.
Señor Felipe de Jesús Calderón Hinojosa:
Pienso que en su momento usted habría debido iniciar un procedimiento legal verosímil para esclarecer las maniobras oscuras realizadas con dinero público por Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún; que debió iniciar una averiguación previa contra Francisco Ramírez Acuña por su presunta responsabilidad en casos de tortura (Guadalajara, mayo de 2004); que usted habría debido iniciar querellas contra Eduardo Medina Mora, Wilfrido Robledo Madrid, Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Yunes, entre otros, por las violaciones cometidas por policías federales y estatales contra activistas y/o simples ciudadanos de San Salvador Atenco; y que debió actuar contra Juan Camilo Mouriño, quien, como presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados y luego como coordinador de asesores en la Secretaría de Energía, intervino en la firma de contratos entre el gobierno federal y empresas de su propia familia; y que habría debido imputar por presunto encubrimiento a su ex secretario de Comunicaciones y Transportes Luis Téllez Kuenzler, pues éste dijo saber que Salinas de Gortari se robó, en el tiempo en el que ejerció la jefatura del Poder Ejecutivo, la mitad de la partida secreta, y que usted tenía la obligación de hacer algo legal contra Genaro García Luna, quien contravino de manera pública y flagrante una prohibición contenida en el artículo 37 constitucional.
Creo también que el conjunto de las fuerzas policiales y militares comandadas por usted habría debido capturar y presentar ante los tribunales correspondientes a Joaquín Guzmán Loera El Chapo y a otros presuntos cabecillas de organizaciones dedicadas al narcotráfico y a otros delitos; que usted ya se tardó en pedir la extradición de los funcionarios estadunidenses que urdieron, autorizaron y ejecutaron el operativo de contrabando de armas destinado a grupos de narcotraficantes mexicanos denominado Rápido y furioso; asimismo, que usted estaba obligado a presentar cargos por evasión fiscal contra los empresarios que, según reveló usted mismo, no pagan los impuestos que les corresponden.
Pero no. En vez de procurar justicia en los casos arriba referidos y en muchas otras muestras de flagrante impunidad, usted, señor Calderón, amenaza con proceder legalmente contra quienes firmamos una petición para que usted, varios de sus colaboradores y diversos presuntos narcotraficantes sean sometidos a juicio en la Corte Penal Internacional. Somos 23 mil los signatarios, y muchos más –cientos de miles, posiblemente millones de ciudadanos– lo que hemos expresado que la estrategia ideada y aplicada por usted para, supuestamente, combatir la criminalidad y restablecer el estado de derecho ha tenido por consecuencia un auge mayor de la criminalidad, un quebranto generalizado del estado de derecho y, por añadidura, un entorno de violencia sin precedente y una gravísima epidemia de violaciones a los derechos humanos.
Si va usted a proceder contra nosotros, sea congruente y hágalo contra todos los que, en palabras oficiales de Los Pinos, afectan terriblemente (sic) el buen nombre de México. Presente imputaciones legales, por ejemplo, contra Strategic Forecasting Inc (Stratfor), firma de análisis de inteligencia que sostiene (Mexican drug war 2011, abril de 2011) que el actual gobierno federal permite que el cártel de Sinaloa someta a las bandas más débiles y que hay una coincidencia de propósitos entre ese grupo delictivo y la administración en curso. Finque usted cargos contra el ex embajador de Estados Unidos Carlos Pascual, quien envió a Washington informes según los cuales Arturo Chávez Chávez, el hombre a quien usted hizo procurador, había ofrecido, años antes, “una mano de ayuda a ciertas figuras de un cártel”. Demande usted a Human Rights Watch (HRW), que en un informe reciente sostiene: “En vez de reducir la violencia, la guerra contra el narco (anunciada e impuesta por usted, aunque lo niegue) ha provocado un incremento dramático en la cantidad de asesinatos, torturas y otros terribles abusos de las fuerzas de seguridad, que sólo contribuyen a agravar el clima de descontrol y temor que predomina en muchas partes del país”. Y a Amnistía Internacional (AI), la cual informa que el año pasado las fuerzas policiales y militares desplegadas para combatir a las bandas fueron responsables de violaciones graves de derechos humanos, que en los casos de violaciones de derechos humanos, la impunidad fue la norma y que sólo en 18 meses ocurrió un centenar de homicidios cometidos por las fuerzas armadas.
En suma, señor Calderón, pienso que quienes afectan terriblemente el buen nombre de México son usted, sus principales colaboradores y los jefes de la delincuencia formal, y no quienes enumeramos las barbaries en curso –la oficial y la otra– y apelamos a una instancia internacional, en forma pública, transparente y legítima, en un intento por ponerle freno.
Por último, creo percibir, en el ominoso mensaje emitido por su oficina el pasado 27 de noviembre, mucho miedo en usted y en sus colaboradores. Proceda legalmente en contra nuestra, si eso lo reconforta, pero no nos tema a nosotros, los 23 mil denunciantes de su régimen, pues actuamos –estamos dando prueba incontestable de ello– por los cauces pacíficos, legales e institucionales. Témale más bien a la furia latente de un país defraudado, empobrecido, saqueado, ensangrentado, escarnecido y humillado por ustedes, los demandados el 25 de noviembre ante la Corte Penal Internacional.
Hugo Almada
EN LOS PINOS. El presidente Felipe Calderón entregó ayer en forma simbólica tarjetas de crédito a trabajadores que participan en el programa Renueva tu hogarFoto José Antonio López
Acusar a un diario como La Jornada de complicidad con el terrorismo es tratar de sembrar elementos de presunta justificación de cualquier arremetida del poder contra una instancia de periodismo crítico e independiente, tanto en el mortí-fero plano nacional como en el internacional, que es parti- cularmente susceptible a ta- les etiquetaciones adversas. Adaptado a lo que se vive cada día en México, la revista Letras Libres, a través de quien era su subdirector editorial, está sirviendo de
Proveniente de una revista cuya principal caracterización resulta de sus vínculos con grandes poderes empresariales y políticos (que con frecuencia son sometidos a crítica y denuncia en las páginas de La Jornada), la imputación de complicidad con el terrorismo no podía verse pasar de largo. La directora, Carmen Lira, decidió atajar de inmediato la siembra envenenada y recurrió ante las instancias judiciales en demanda de comprobación de lo publicado por la empresa dirigida por Enrique Krauze o la retractación pública. Ese largo litigio llega hoy a su punto de resolución en la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con un proyecto elaborado por el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea que, según se ha dado a conocer, pretende reducir la demanda en busca de verdad que ha hecho La Jornada, y la acusación sin pruebas realizada por Letras Libres, a una especie de empate técnico entre dos derechos en conflicto o, visto de otra manera, al libre acomodo en el mercado de dos productos comerciales en pugna. Peleen en sus páginas, y acúsense de lo que les dé la gana, es en síntesis la propuesta de uno de los integrantes de la máxima autoridad juzgadora.madrinao coadyuvante contra un medio que está en la mira de múltiples poderes (la acusación sin pruebas hecha por Letras Libres, para continuar con los símiles correspondientes a la épica calderonista, equivale a las presuntas llamadas anónimas de denuncia que son usadas como pretexto por marinos, soldados y policías en nuestro país para acometidas que por planeación superior, y entre francas violaciones a los derechos humanos, buscan amedrentar, disuadir o exterminar a objetivos determinados por razones penales, sociales, políticas o... accidentales).
No hay aires salomónicos en tal pretensión: la Cor- te, de aprobar hoy en la primera sala lo propuesto por el ministro Zaldívar, permitirá que un colectivo de periodismo crítico e independiente sea estigmatiza- do como cómplice del terrorismo, con todas las graves consecuencias que ello representa, para no lesionar el derecho a la libre calumnia que desea ejercer otra de las televisivas partes en litigio (ironías judiciales: La Jornada debió haber proba- do que no era cierta la acusación hecha por Letras Libres y no al revés, pero a fin de cuentas la tesis del ministro Zaldívar busca dejar sin castigo a quien acusó sin pruebas y, por tanto, mantener vigente esa acusación improbada).
No sólo condenaría a la ley de la selva a los comparecientes, como ya lo ha apuntado un editorial de La Jornada, sino que además sentaría las bases para un impune periodismo de suciedad ante el cual no habría instancias legales a las cuales recurrir sino una autorizada concesión para buscar el triunfo de las posiciones propias mediante la mayor y más sostenida emisión de excrecencias. Es decir, la legalización de las letrinas libres, públicas, para que entre miasmas el público acierte a detectar virtudes o defectos, calumnias o verdades. ¡Que pase el periodismo desgraciado!, gritaría la Señorita Suprema Corte.
La Jornada, por fortuna, no es un medio cuya conducta se rija por las veleidades del poder ni de sus emisarios o ejecutores con disfraz literario. Con profesionalismo y responsabilidad, conociendo los riesgos propios del oficio y los del difícil momento que se vive en los planos nacional e internacional, en el diario dirigido por Carmen Lira se cuida y defiende el ejercicio periodístico que es necesario para que sea completa y equilibrada la visión de lo que sucede en nuestro país y en otras latitudes en lucha, como el País Vasco, sin que sólo se lean, escuchen o vean las versiones aprobadas en los medios dominantes, como en nuestro contexto sucede con las grandes televisoras y en especial con Televisa y sus vertientes impresas calumniadoras.
Pasando a otro tema, la nocturna declinación de Manlio Fabio Beltrones a competir con Enrique Peña Nieto ha de leerse a partir de las líneas que intencionalmente fueron enviadas en negritas para su publicación. A diferencia de lo sucedido en el PRD con Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador, en la salida sonorense del foro no hay acuerdos explícitos ni un proceso de caminata en conjunto. El texto no expresa respaldo directo al ex gobernador del estado de México, cuyo nombre no es mencionado, sino una decisión política de abonar a una unidad partidista necesaria, en medio de reproches, advertencias y reticencias que en un político de peso completo como es Beltrones no pueden adjudicarse a descuidos de pluma o arrebatos del momento. El primer senador del país se pregunta
Claro está que las letras libremente escritas por Beltrones tienen como límite y objetivo la negociación. Intencionalmente ambigua, la redacción de la carta del sonorense puede servir para confrontar a Humberto Moreira, con la intención de colocarse como su relevo, o al propio Peña Nieto, si no se llega a acuerdos, o a nadie, si se produce un convenido final feliz.
Y, mientras emerge un tufo a apetitos colaterales al poder que entorpecen por interés propio todo camino de solución en Mexicana, ¡hasta mañana, con las muertes del jurista, escritor y funcionario Miguel González Avelar y del cacique sindical pregordillista, Carlos Jonguitud Barrios, ejemplos muy distantes entre sí de la forma de abordar los asuntos públicos!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
Pasando a otro tema, la nocturna declinación de Manlio Fabio Beltrones a competir con Enrique Peña Nieto ha de leerse a partir de las líneas que intencionalmente fueron enviadas en negritas para su publicación. A diferencia de lo sucedido en el PRD con Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador, en la salida sonorense del foro no hay acuerdos explícitos ni un proceso de caminata en conjunto. El texto no expresa respaldo directo al ex gobernador del estado de México, cuyo nombre no es mencionado, sino una decisión política de abonar a una unidad partidista necesaria, en medio de reproches, advertencias y reticencias que en un político de peso completo como es Beltrones no pueden adjudicarse a descuidos de pluma o arrebatos del momento. El primer senador del país se pregunta
Unidad, ¿para qué?y
reconoceque en el PRI
hay quienes tienen prisa y alegan la necesidad de la unidad para conservar privilegios o para garantizar sus intereses personales o de grupo, aunque asegura que
no habrá fractura del PRI.
Claro está que las letras libremente escritas por Beltrones tienen como límite y objetivo la negociación. Intencionalmente ambigua, la redacción de la carta del sonorense puede servir para confrontar a Humberto Moreira, con la intención de colocarse como su relevo, o al propio Peña Nieto, si no se llega a acuerdos, o a nadie, si se produce un convenido final feliz.
Y, mientras emerge un tufo a apetitos colaterales al poder que entorpecen por interés propio todo camino de solución en Mexicana, ¡hasta mañana, con las muertes del jurista, escritor y funcionario Miguel González Avelar y del cacique sindical pregordillista, Carlos Jonguitud Barrios, ejemplos muy distantes entre sí de la forma de abordar los asuntos públicos!
Twitter: @julioastillero
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