La tarde cayó sobre la Ciudad de México y el sol bañaba todo lo largo de la ancha avenida Juárez. En lo alto, la piedra de mármol que forma la escultura monumental de don Benito parecía cobrar vida para observar con mirada fría de piedra a los miles que ahí se congregaron.
Andrés Manuel López Obrador tomó la palabra y agradeció la presencia de las brigadas que en menos de dos día logró convocar a miles. Esta vez el discurso fue corto y más puntual que hace quince días reiterando que este movimiento es pacífico y que así se mantendrá. López Obrador sostuvo la postura que se resumen en tres criterios básicos: No aceptar nada que viole la Constitución, no permitir la privatización en ninguna de sus modalidades y no ser cómplices de la corrupción en PEMEX.
Acusó al presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, Claudio X. González por cabildear con Manlio Fabio Beltrones, Enrique Peña Nieto, Francisco Labastida, Emilio Gamboa y Beatriz Paredes para terminar de amarrar la alianza con el pelele y llevar a cabo la privatización del petróleo pues dijo tener las pruebas de que este personaje está haciendo jugosos negocios en la Comisión Federal de Electricidad.
Pidió estar informados y atentos, a lo que todos los hombres y mujeres contestaron con un rotundo si.
Pidió estar informados y atentos, a lo que todos los hombres y mujeres contestaron con un rotundo si.

La manos se alzaron y se cantó con más fuerza que nunca el himno nacional. El cielo se nubló, el viento comenzó a soplar anunciando la lluvia inminente en caer.
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